domingo, 31 de agosto de 2008

Bienvenido

Fuegos artificiales suenan bajo las estrellas de este contaminado cielo que sobre nuestras cabezas espera, paciente, a que llegue el otoño. La sequedad del aire invita a hidratarse cual si animales de mar fuésemos. Mi colcha roja, rojo sangre, se arruga y pliega bajo mis piernas y se calienta bajo mi portátil en cuyo teclado presiono las primeras letras de esto que acabo de crear. Un "nuevo mundo" (aunque suene a tópico, lo es) se presenta ante mis ojos, el mundo bloguero, ese mundo que no está en ningún lado sino en medio y que tanta gente conoce tan a fondo. Perdónenme si sueno estrambótico, pero es que la emoción de escribir y que todo lo que escribo pueda ser leído por extraños hace que un cosquilleo de morbo recorra mi espalda y me deje un buen saborcillo en la boca con pura sequedad madrileña.

No hay comentarios: