lunes, 6 de octubre de 2008

Para que no te mueras de hambre...

... te doy de comer, al menos, una vez cada mes. Supongo (espero) que bastará para que no pienses que te abandono, para que no sientas que te abandonamos. Sabes que tenemos lo que te alimenta, lo sabes pero no te lo damos (o lo hacemos poco a poco). Espero que no olvides que te queremos. Eres importante. Lo deberías recordar. Simplemente, en el día a día, surgen cosas un poco (sólo un poco, no te enfades) más importantes que tú y son cosas que deben hacerse en el momento. Sé que piensas que te hemos dejado de lado y sé que crees que podemos sacar unos pocos minutos al día para alimentarte. El problema es que esos minutos los dedico a otros quehaceres porque albergo la esperanza de que aparecerán (por arte de magia) buenos alimentos en mi cerebro. No simples alimentos, buenos, excelentes alimentos... Y ese es mi problema, nuestro problema: que los buenos alimentos sólo aparecen si cocinas. Si no cocinas no aparecen. Ese puede ser un problema mío. No me gusta cocinar. Al menos no durante horas. Prefiero ponerme aquí un poco y que el alimento que te dé sea bueno, pero bueno de verdad. Que aproveche, blog.

No hay comentarios: